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Más allá del horror, la mente del caníbal en el cine

El canibalismo a estado presente en la humanidad casi desde su nacimiento, existen antecedentes de que el Homo Antecesor ya llevaba prácticas de antropofagia desde hace más de 800,000 años, sin ninguna razón cultural o de supervivencia, sino simplemente por gastronomía.

En toda la historía, en diferentes culturas han existido testimonios de diferentes prácticas de antropofagia en el mundo. Desde las procedentes de la China de Confucio, donde a manera de auto ofrenda: «Los jóvenes entregaban a familiares ancianos partes de sus propios cuerpos con la intención de que su ingesta mejorara su salud», afirma el zoólogo Bill Schutt profesor de Biología de la Universidad de Long Island (Nueva York), en su último libro (Cannibalism: a perfectly natural history)

«El muslo era la parte más consumida, seguida del brazo. Ambas se servían acompañadas de una papilla de arroz llamado ‘congee’», afirma el investigador.

Sin embargo, no todo  a sido ritos o tradiciones, existe una variante trágica del canibalismo que no reconoce fronteras, las situaciones en las que las personas están tan desquiciadas por el hambre que no pueden evitarlo:

En 1846 buscando un atajo hacia California, un grupo de más de ochenta colonos se perdió en las montañas de Nevada,  donde pronto los alcanzaría el duro y helado invierno. Después de sacrificar a todos los animales y a los perros, los supervivientes devoraron los cadáveres de aquellos que morían de agotamiento.

Pero hay una forma mas siniestra y aterradora que todas, aquella en que un ser humano, sin necesidad física aparente, en el contexto de la modernidad, decide alimentarse de otro ser humano en busca de su satisfacción personal.

“En psicología, el canibalismo se describe como el resultado de impulsos agresivos-orales no controlados; un acto antisocial originado por el deseo de dominación”

El doctor Rafael Salín-Pascual, doctor en medicina, psiquiatra y profesor de Harvard, también comenta: “El canibalismo o la antropofagia no es una patología o un trastorno tipificado en psiquiatría. No hay un diagnóstico caníbal o de canibalismo, tampoco se cuenta con un número determinado de enfermos registrados”.

Sin embargo, existe una parafilia que ha salido a la luz, gracias a Internet, que explica el impulso siniestro de desear devorar al otro o ser consumido uno mismo. La vorarefilia palabra proviene del latín vorare, ‘devorar’; y filia, ‘gusto por’. Se trata del fetichismo en el que la excitación se deriva de la idea de ser comido por alguien o algo, de comerse a otra persona o simplemente de presenciar el proceso. 

Existen niveles de intensidad para esta filia, soft vore donde los practicantes se satisfacen simplemente con darse simples “mordisquitos”, una variante poco violenta donde la presa no resulta herida. En cambio, en el hard vore suele mostrarse a la presa herida al ser desgarrada y masticada; en esta categoría sé enmarcan los perturbadores casos reales de personas que han cumplido su sueño de devorar y ser devorados. Armin Meiwes, alias “el canibal de Rotemburgo”, es un ejemplo hard de vorarefilia. 

Hay que tener en cuenta que la vorarefilia está relacionada con el poder y los roles de dominación y sumisión, teniendo la persona que devora el control y asimilando a la devorada, la cual es consumida.

Algunas personas vinculan la fantasía de ser devorado a la necesidad de perder el control, como en personas de carácter dominante o excesivamente autocontroladas. Por el contrario, la fantasía de devorar podría ser un intento por parte del sujeto de subsanar una falta de percepción de control.

Asimismo, en diferentes casos se han visto modelos familiares deficientes, con progenitores rígidos y con falta de expresión emocional positiva. En estos casos existe la posibilidad de que el ser devorado busque la asimilación por parte de otra persona como un intento de recogimiento o de entrar a formar parte de otro ser.

El cine se ha servido de el canibalismo, el máximo tabú, para presentar historias que exteriorizan nuestros miedos primordiales y por consiguiente, generan curiosidad y morbo en las personas.

Fue muy claro el boom del cine de canibalismo en los 70s con películas como Holocausto Caníbal o Caníbal Ferox, donde a través de la metáfora del canibalismo, se planteaba la pregunta de ¿Quién es más salvaje? Las tribus perdidas en selvas inhóspitas (el infierno verde) o los supuestos hombres modernos.  

En el caso del cine de asesinos seriales, el ingrediente del canibalismo, siempre ha nutrido a los protagonistas de un aire más monstruoso, y a la vez atractivo a los espectadores. El silencio de los inocentes, Dragón Rojo o Masacre en Texas son claros ejemplos. 

Sin embargo, hay algunas películas que no se han detenido solo en la parafernalia del Canibalismo, y han tratado de adentrarse en la psique de sus protagonistas, para entender o esbozar un poco, que es lo que hace a un ser humano desear comer a otro. 

A continuación dejamos 5 películas que se adentran en la psique del caníbal y sus motivos.

We are what we are (Jim Mickle2013)

En el contexto de la “América profunda” nos encontramos a una familia dominada por ritos y tradiciones que revelan un pasado obscuro que poco a poco culminará con desenlace digno de un análisis psicológico de los personajes, sus roles familiares, la tradición y la familia. Cabe destacar que esta película es un remake de la mexicana “Somos lo que hay” de Jorge Michelle Grau

Ravenous (Antonia Bird 1999)

Ubicada en la guerra de secesión EU, Ravenous nos lleva a un grupo de soldados acuartelados en el norte, aislados y solos. Poco a poco la película nos llevará a un recorrido por la soledad y la locura aderezados de tradiciones Indoamericanas, dotando a la película de cierto misticismo y magia, donde el concepto de devorar al enemigo adquiere otro significado.

Raw (Julia Ducournau 2016)

Utilizando la metáfora de la transición de la adolescencia a adultez, el descubrimiento de la sexualidad y sus repercusiones, Raw nos lleva a un viaje intimo donde la sexualidad se manifiesta de manera salvaje en la perdida de control y desenfreno que llevará a la protagonista a descubrir quien realmente es.

The Road (John Hillcoat 2009)

Basado en la obra de Cormac McCarthy del mismo nombre, la película nos lleva a modo de road movie, en el viaje de un padre y su hijo en un mundo devastado y post apocalíptico, donde la comida es casi inexistente, y los remanentes de la humanidad se agrupan en grupos que se dedican a cazar viajeros para devorarlos.

Trouble every day (Claire Denis 2001)

El amor por la pareja, el deseo, la sexualidad y los extremos a los que esto lleva, son los ingredientes que integran esta película francesa, donde la sexualidad y el deseo obsesivo llevan a el deseo de poseer al otro devorándolo.

Dr. Calligary

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