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Nueva Carne y remake

“En el imaginario postmoderno del último cuarto del siglo XX, se advierte la existencia de una corriente estética para la que el cuerpo deja de estar sometido al canon clásico, que implica autonomía y separación. En determinadas creaciones de la literatura, el arte y el cine, se une a lo inorgánico por medio de prótesis tecnológicas que le ponen en comunicación con un mundo interior y exterior sin límites”

“Pero el cuerpo postmoderno no sólo es permeable a lo inorgánico y a las tecnologías externas a sí mismo, receptor posible de canales de información e interfaz entre el hombre y la máquina, sino también carne sufriente, inestable, objeto de investigación y manipulación genética y sujeto a cambios inquietantes, entre ellos las enfermedades y la muerte. En el cine postmoderno, especialmente el de David Cronenberg, de quien procede en última instancia el afortunado término “nueva carne”, lo reprimido que regresa para producirnos extrañeza y desasosiego no viene de las sombras ni de la animación de lo inorgánico o lo muerto, a la manera expresionista (Golem, Frankenstein, Alraune, Futura), sino del propio cuerpo viviente, de su misteriosa e insidiosa manera de traicionar, de expresarse obscenamente en las radiografías y los análisis clínicos, de sufrir mutaciones incontrolables, incluso de arrugarse y perder piezas con la edad”.

“La metamorfosis no se presenta ya, en los años setenta y ochenta como algo indecible que se opera en el sujeto fuera de campo o en las tinieblas, antes de permitir que actúe como su doble, como en el cine clásico, sino como un cambio de naturaleza que tiene lugar en campo ante los ojos del espectador. Esto ocurre de un modo paradigmático en The Fly (La mosca, David Cronenberg, 1986).3 La mosca clásica, que intercambia con el científico la cabeza y una pata en la película de Kurt Neumann (The Fly, 1958), se fusiona genéticamente con él en la obra de Cronenberg, y el monstruo resultante sufre ante nuestros ojos una transformación degenerativa cuyos detalles, aun los más repugnantes, se muestran con un énfasis que los convierte en atracciones. El miedo al cuerpo, propio de la cultura puritana de los años ochenta, se manifiesta en estas obras en la conversión de la carne en una anomalía siniestra de la materia, y la vida en una enfermedad de la carne: este es el axioma que subyace en las creaciones de Cronenberg y otros artistas”.

Extraído del texto: NUEVA CARNE Y REMAKE: 1 LA MUJER PANTERA de Pilar Pedraza 

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Dr. Calligary

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